Pregón en panocho Feria del Libro de Murcia 2018

Pregón completo de la Feria del Libro de Murcia 2018

Buenas tardes a todos y a todas. A escritoras y a escritores. A editores y a editoras. A libreras y A libreros. A lectores y a lectoras.

Antes de comenzar con el “esturrie” de este pregón, me gustaría saludar a los asistentes y agradecer su presencia en este acto, en especial a:

Miriam Guardiola, Consejera de Cultura, que tan importante labor ha tenido en pro de que este proyecto, esta Feria del Libro, se vea plasmada por fin. Muchas gracias, Miriam, por tu implicación.

Los colaboradores: Gobierno Regional, Ayuntamiento de Murcia, La Biblioteca Regional y la Red Municipal de Bibliotecas y El Museo Arqueológico de Murcia.

Los patrocinadores: Murcianeo, Finca Cinco Viñas, Vinilo express y Viajes Amigalia.

A las 28 casetas que conforman la Feria.

Y en especial a PALIN, la asociación promotora e impulsora de la Feria. A Asensio Piqueras, Víctor Mirete y Cristóbal Terrer, escritores que encabezan un numeroso y animoso grupo de gente que no ha escatimado tiempo ni esfuerzo para ello.

“Como perraneo que soy

de Murcia y toa su güerta,

nacio en un puel.lo menuo

que por Blanca s’amotea,

-por cierto, roal de zagales

y zagalas de solera-

premitir que m’aposente

y me quite la montera

pa esplicazar en panocho

a mi mo.o y’a mi manera

lo qu’es la Feria del Libro

y por qué estamos de fiesta…”

Esto sería un buen comienzo, “manque le pese a cualchera”. Pero no lo haré to en panocho pa respiro de la audiencia.

La Feria del Libro en Murcia. La Feria del Libro de Murcia, de nuevo y para quedarse muchos años. O como diría un panocho: ¡pa insecula seculera!

Busco las palabras

pero me son esquivas,

bravuconas, traviesas,

desafiantes, altivas,

se resisten y se ríen

con alma felina.

Aunque a veces son serias,

su esencia es divina…

Como podéis comprobar me tira la poesía. Pienso en romance, ¡no puedo remediarlo! Así es como me parió mi madre, que desde que la recuerdo lee libros. Lee libros y te los cuenta como si los hubiera escrito ella, con todo lujo de detalles y respetando los tiempos de la historia para mantener la intriga, hasta el momento oportuno de la narración donde se produce el desenlace. Esa es mi madre; como no la avises (a veces aunque la avises), te hace un “spoiler” y te destripa la historia. Pero lo hace con tal dulzura, que cualquiera se enfada. Y por otro lado, pienso en romance porque esa fue la herencia que me dejó mi padre: la poesía, la rima, la musicalidad del lenguaje, el amor a la palabra concreta en el lugar exacto… El talento no me lo pudo dejar, porque el talento, la genialidad de Emilio Soler Torrano “El Corcho” es intransferible e inigualable. ¡Qué voy a decir yo que soy su hijo! Espero que algún día –más pronto que tarde- tengáis la ocasión de disfrutar sus textos en forma de publicación.

Para ser más descriptivo del influjo del “Corcho” en mi literatura y en mi vida os dejo un pequeño extracto de un relato:

Mi padre escribía de noche,

cuando no se oía nada.

A la hora en que todo duerme,

cuando reposan las almas

de los vivos. Esa hora en que

las ilusiones descansan

y los desasosiegos retumban

largo rato en la garganta,…

Entonces, tan solo entonces,

su ser con rabia gritaba…

…incontenibles colores

como guirnaldas saltaban;

personajes imaginarios

que forma y vida cobraban,

contentos y juguetones

con mi padre conversaban….

Mundos y mundos diversos

su yo más yo salpicaban,

dejando en paz a su alma

unas horas hasta el alba.

Ya veis, hasta los relatos me salen en verso. Aun así, me esmeraré en llevar a cabo otros registros que sean más apropiados para el ritmo y cadencia de este relato, o cuento (sabéis que me tachan de cuentista), o bando… Bueno, dejémoslo en pregón, que es para lo que estoy aquí.

Érase una vez una Región de Artistas, una comarca de literatos donde la cultura fluía y retozaba por cada rincón de aquella pequeña comunidad. Érase que se era Murcia, una ciudad de creadores, de mentes inquietas y creativas; de personas brillantes, humildes y trabajadoras; de nombres ilustres, tanto los que no están: María Cegarra, Carmen Conde, Miguel Espinosa, Martínez Tornel, Julian Andugar, Antonio Oliver, Vicente Medina, Castillo Puche, Frutos Baeza, …; como los que consagrados, siguen dándonos tanto: poetas, novelistas, ensayistas y columnistas como Dionisia Delgado, Pérez Reverte, Tristante, Sánchez Rosillo, Sánchez Bautista, Peñalver, Castillo, Delgado, Hernández, Parra Sanz, López Mengual, Rabadán, Moyano, Tomás Frutos,… (aquí el cuentista se la está jugando, porque el que se quede fuera se la cobrará algún día).

Érase también un grupo de locos artistas, en su mayoría escritores, de una loca generación, la del 2016; una sociedad poco secreta -la verdad sea dicha- que se hacía llamar PALIN. Una tarde de locura propusieron una idea loca: devolver a Murcia su Feria del Libro perdida en el ocaso de los tiempos. Después de conseguir fraguar la idea, plasmarla en un documento oficial -o no-, en un papiro, tallarla en piedra o en una servilleta, y ponerle fecha: del 21 al 23 de septiembre de 2018, entonces, cuando ya estaba todo bien, todo perfectamente hilvanado, van y tienen la ocurrencia aun más loca de proponer a un panochista, a un poeta costumbrista, que escribe sobre todo en murciano, para que diera el pregón de la Feria del Libro de Murcia.

Lo dicho: están locos estos zagales y zagalas. Locos por remar contra viento y marea; locos por creer en lo improbable, por fantasear con maravillas, con mundos dispares y coloridos; locos por hacer que más de cuatrocientos autores de nuestra tierra (aquí la prueba de por qué me he detenido antes en esa importante relación de autores contemporáneos). Decía que más de cuatrocientos autores de la Región están presentes esta semana a disposición de los locos más importantes de este evento: los LECTORES, principales artífices de que la literatura esté viva y pueda ser posible celebrar una fiesta como la que este año se lleva a cabo en nuestra capital.

Locos los editores, las librerías y las empresas del libro, que instaladas en estas 28 casetas se afanan por llenar Alfonso X el Sabio con el elemento que este monarca tanto veneró, y que desde hace diez  años anhelaba volver a ver impregnar su calle y su ciudad: los LIBROS.

Seguro que el Gran Regente de la Cultura y la Sabiduría había registrado ya este excepcional acontecimiento en su PICATRIX, ese grimorio con el que intentaba explicar los secretos del cosmos. Así de importante es esta FERIA, amigos lectores.

La Feria del Libro de Murcia. Mentar “nuestra capital” como enclave de la Feria es hablar en nombre de todos los murcianos. Vivimos en una región muy orgullosa de su identidad, de sus señas y de su habla. Y los habitantes de cualquier localidad de nuestra comunidad sienten esa “murciania”.

Y´allegando a este puntico,

no lo pueo rimediar

de que me salga la vena,

me ponga a reivindicar

en nombre e L’Ajuntaera,

del güertano en general,

qu’en añicos posteriores

se note un poquico más

qu’hay llibros y’escribiores

d’este habla sinigual.

Que se vea en las casetas

y albún qu’otro recital;

que por pedir que no sea:

panocho no va a faltar.

Se me queja a mí la gnte

cuando salgo por ahí ajuera,

de lo mal que se prenuncia

y se platica en mi tierra.

Yo les respondo con melsa,

sin cortarme una jelepa,

qu’el llenguaje murcianico

es lo menjor der praneta,

pos se platica abonico,

con propiedad y con enza

y da sentio al murciano,

a su curtura y su sencia.

La Feria del Libro de Murcia es fuente de arte y cultura. Lugar donde se reúnen, no solo escritores, sino artistas de toda índole aportando lo mejor que tienen en pro de la cultura. Una muestra de ello es la exposición colectiva “Lenguajes del Alma”, comisionada por Santi García Cánovas.

La Feria del Libro de Murcia es agua fresca para nuestra tierra. Han aglutinado una larga serie de presentaciones, talleres, charlas, proyecciones, encuentros, firmas,… para inundar Murcia de libros; para bañar Alfonso X de manuscritos; para regar de letras las calles y las aceras. Murcia es un río donde bañarse y beber hasta saciar la sed del alma.

Para rematar este pregón quiero dedicar las últimas líneas a alguien muy especial. Un amigo que me ha acompañado siempre en las duras y en las maduras; en la salud y en la enfermedad; en la riqueza y en la pobreza; en las alegrías y las tristezas. Perenne, eterno y omnipresente sin el cual no sería quien soy. Posiblemente, vosotros tampoco:

Amigo de papel

de fuerte esqueleto,

caparazón que encierra

miles de cuentos.

Maestro silente

que con tus alas

abres ventanas

y alimentas almas.

Mi confidente y mi amigo,

mi fabricante de sueños,

maestro siempre conmigo:

MI LIBRO, MI COMPAÑERO.

Muchas gracias por la atención prestada.

¡Viva la Feria del Libro de Murcia!

He dicho.

Emilio Soler Poveda “El Corcho”

21 de septiembre de 2018

Feria del Libro de Murcia

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